...El reflejo de la luna en una superfície mojada, un destello de la fuente en la pared, una simple corriente que circula, una cascada que vierte en un estanque, aguas quietas y tranquilas, un pájaro rompe esta quietud y baña sus alas, la rana se lo mira desde la orilla... En todas sus formas de expresión un espacio de agua tiene la capacidad de hacer subir el tono vital del lugar, y si es suficientemente grande, el mismo efecto de reflejar que tienen las aguas quietas añadirán amplitud y profundidad al jardín. A su vivacidad innata y misterio, el recuerdo de su murmullo se nos ofrece como música del alma, humilde partitura que nos coloca en nuestro sitio. Y nos dice que sin ella, hoy no estariamos hablando de ella.
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